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Navidad y Salud Mental: Cómo cuidarte estas fiestas

A menudo nos venden la Navidad como una época mágica, un anuncio de televisión continuo donde todo es armonía, reencuentros perfectos y mesas llenas, pero la realidad puede ser muy distinta. Las festividades actúan como una "lupa emocional": lo que en tu vida va bien, se siente mejor; pero lo que duele, en estas fechas puede volverse insoportable.


La presión social por la felicidad obligatoria y la hipervisibilidad de familias ideales generan un contraste doloroso si estás atravesando un duelo, si tienes conflictos familiares o si te sientes sola.


Como psicóloga, quiero invitarte a despojar a la Navidad de su carga normativa, vamos a dejar de verla como una obligación y vamos a empezar a verla como un periodo de tiempo que tienes derecho a transitar como tú necesites.


Aquí tienes una guía de afrontamiento emocional con 4 estrategias prácticas para cuidar de ti durante estas semanas:


1. Desmontando la "Navidad Perfecta": Gestión de expectativas


El malestar suele nacer de la brecha entre tu realidad personal y lo que la sociedad te dice que "deberías" estar sintiendo.


  • Es fundamental normalizar que no tienes que estar feliz. Sentir tristeza, apatía, nostalgia o incluso rabia en diciembre es una respuesta lógica a tu contexto personal, las emociones no toman vacaciones solo porque el calendario marque el día 25.

  • Si la fecha te pesa mucho, intenta ver los días festivos con una lente más pragmática. El 24 y el 25 de diciembre son, al fin y al cabo, 24 horas cronológicas, días que empiezan y acaban. No son un examen final sobre tu éxito personal, familiar o social.


2. Estrategias ante los conflictos familiares


Las cenas navideñas suelen ser el escenario donde reaparecen viejas dinámicas, preguntas incómodas o tensiones no resueltas, toma nota de las siguientes técnicas:


El Observador antropológico

Esta es una de mis herramientas favoritas. Te propongo acudir a la cena no como la hija/hermana/prima que siempre entra al trapo, sino como una científica externa. Imagina que llevas una bata blanca invisible y tu trabajo es simplemente observar conductas curiosas, por ejemplo, cuando ese familiar haga el comentario inoportuno de siempre, en lugar de reaccionar emocionalmente, piensa: "Qué interesante, el sujeto A está repitiendo su patrón de conducta habitual".

Esta técnica te permite tomar una distancia emocional protectora y no caer en discusiones vacías.


Límites cortafuegos

Entrena frases asertivas antes de salir de casa para frenar temas incómodos (política, tu cuerpo, tu situación sentimental, etc.) no hace falta ser agresiva, solo firme:

  • "Entiendo que tenéis curiosidad, pero no me siento cómoda hablando de este tema hoy. ¿Qué tal si hablamos de X?"

  • "Hoy prefiero disfrutar de la cena y dejar ese tema para otro momento".


Un Plan de escape

Acuerda contigo misma (y con tu pareja o acompañante si lo tienes) cuánto tiempo te quedarás. Saber que tienes una "vía de salida" (por ejemplo: Me quedaré hasta el postre y luego me iré) reduce drásticamente la ansiedad de sentirse atrapada.


3. Afrontar el duelo y la ausencia


La Navidad hace que las ausencias se noten más que nunca. Si estás atravesando un duelo, el intento de "hacer como si nada pasara" suele generar más dolor.


  • Rituales de memoria: Evitar hablar del ser querido que no está suele crear un elefante en la habitación que tensa el ambiente. A veces, integrar la ausencia ayuda a sanar. Puedes proponer un brindis simbólico, encender una vela en su honor o cocinar su plato favorito, hacerle espacio a su recuerdo permite transformar el dolor en una honra cariñosa.

  • Si la soledad es tu compañera: Si tienes que pasar las fiestas sola y eso te duele, te animo a pasar de ser víctima de la fecha a ser "arquitecta de tu propio día". Rompe la tradición: Pide tu sushi favorito, cómprate ese libro que querías leer y haz una maratón de películas que no sean navideñas, crea una nueva tradición que sea solo tuya y que te genere bienestar.


4. No vayas en Piloto Automático


El riesgo de estas fechas es dejarnos llevar por la inercia de los eventos, las compras y los compromisos:


  • Del mismo modo que agendamos las cenas, quiero que agendes citas contigo misma: identifica qué actividades te dan paz (un paseo por la naturaleza, deporte, leer, un baño caliente) y bloquéalas en tu calendario. Esos momentos son tu oxígeno.

  • Las redes sociales en Navidad son un escaparate de vidas idealizadas, recuerda que lo que ves en Instagram son recortes, no realidades completas, y, si ver esas fotos te hace sentir mal o "menos que", date permiso para silenciar cuentas o desconectar el móvil durante los días clave.


Un recordatorio final


La Navidad puede ser ruidosa y exigente, pero tú tienes el control de tu mundo interior. Tienes derecho a vivirla (o a no vivirla) a tu manera.

Si sientes que estas fechas están removiendo cosas que te cuesta gestionar sola, recuerda que mi consulta es un espacio seguro para ti, donde podemos trabajar juntas para que recuperes la calma.


¡Un abrazo y cuídate mucho!


¿Te gustaría que profundizáramos más?

Si quieres que te ayude a crear tu propio "Plan de Autocuidado Navideño" personalizado, no dudes en contactarme.


 
 
 

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